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Vacaciones como puta

Categoría: Sexo con Maduras Comentarios: 0 Visto: 1582 veces

Ajustar texto: + - Publicado el 14/01/2019, por: Anonimo

¡ULTIMO DIA! SEXSHOP OFERTAS DEL 60% DESCUENTO SOLO HOY (TODOS LOS ENVIOS GRATIS Y CON MAXIMA DISCRECION)

Vivo en una ciudad en la carretera nacional dos, entre BARCELONA Y la frontera, cuando voy de compras, siempre me fijo en un puticlub de carretera que está al lado de la gasolinera que suelo utilizar para repostar. No importa a qué hora pase, en el aparcamiento del puticlub siempre hay muchos coches y camiones.

, leyendo un folleto de propaganda que había en un diario, encontré un anuncio del puticlub. El anuncio estaba dedicado, lógicamente a los usuarios, pero al pie del anuncio, en un pequeño recuadro, decía que buscaban chicas y mujeres daba un número de teléfono. Tuve un impulso de llamar, pues sentía curiosidad por saber lo que ganaban las chicas, pero casi inmediatamente deseché la idea y dejé el folleto junto con los demás papeles que tenía que tirar. Como voyeur y cornudo me ponía muy caliente que mi puta esposa trabajara durante las vacaciones, como puta……………además conocía a la jefa y madame por trabajo

Llamé al teléfono y, casi cuando iba a colgar pues no atendían el teléfono, una voz de mujer dijo:

– Diga.

– Llamo por el anuncio. –

– Ah, sí, dime. – respondió la mujer demostrando, en el tono de su voz, interés.

– Quería saber las condiciones del trabajo.

– Verás, por teléfono no puedo informarte, tiene que ser en persona.

No me esperaba aquella respuesta y no supe qué decir, pero la mujer me preguntó:

– ¿Cómo has conseguido el teléfono? le dije. Soy MIKGROSS

Le dije cómo lo había conseguido, que era para mi mujer, ya nos conocíamos, ha si eres MIKGROSS, que había hecho negocios con ella en temas de seguridad .., que soy un voyeur y me motiva ver vestida de puta a mi mujer y me gustaría verlo..lo guarra que es y entonces ella me dijo:

-, preguntas por mi y te explico todo lo que quieras saber.

La conversación no duró mucho más,,, .Le comente a mi mujer y dijo que así se ganaría un dinero extra . Y ella me cometaria sus vivencias de viva voz y con fotos mientras yo me masturbaba.

Durante toda la semana estuve muy excitados y no dejaba de pensar en el tema, dudando si irnos a la entrevista a no.
Nunca había estado en aquél PUTICLUB pero sabía dónde estaba. Salimos
del coche y me dirigí decididos CLUB, llegue deje a mi puta esposa en la puerta, después es su relato.. Cuando llegué pregunté por JENIFER la madame que era el nombre que me había dado la mujer con la que hablé, la chica que me atendió me miró como quien sabe a lo que venía y después de hablar por teléfono con Sonia una chica que se cuida de la limpieza me hizo pasar a un despacho que estaba a su espalda.

– Hola. – me llamare KIKA, mi mujer que se esforzaba en aparentar que tenía treinta y tantos años pero que sin duda tenía 42 años más, con una sonrisa de cortesía.

– Hola, hablé contigo hace unos días. Vengo por el anuncio. – le dije.

– Ah, sí. – respondió sin mucho convencimiento. Estás casada?

– Sí. mi esposo es MIKGROSS y sabe que eres una madame legal
Ella torció el gesto y dijo que preferían chicas solteras o divorciadas y entonces, instintivamente, le dije:

– Mi marido lo sabe, es que es VOYEUR además CORNUDO la sonrisa volvió al rostro de JENIFER

– Tengo que verte desnuda. Ahí puedes dejar la ropa. – me dijo señalando un sillón.

Me desnudé delante de JENIFER, que me miraba sin perder detalle. Cuando terminé, ella se acercó y me miró con más detalle, tocó mi pecho y apretó mi culo.-buen culo, y los pechos redondos, estas muy buena detrás mercado aquí.

– ¿Cuántos años tienes? – me preguntó.

Tenía 42 pero le dije que tenía 39.

– Ya puedes vestirte. – me dijo.

Lo hice y cuando terminé me preguntó.

– ¿Has hecho esto antes?

– No.

– ¿Y estás decidida?

– Sí.

– Si estás decidida a hacerlo no hay problema, pero es imprescindible que sepas que, aunque tu eliges los clientes que llevas a la habitación y decides lo que haces y lo que no, te puedes encontrar con algo que no esperabas. Algunos hombres que parecen amables y educados, son borrachos, se vuelven violentos y maleducados, cuando están en la cama con una mujer.

Lo que me decía JENIFER, en vez de desanimarme, me impulsaba a dar el paso, pues quería ser follada en plan salvaje.

ELLA me dijo que tenían par clubes, uno el que conocía y otro un poco más lejos de mi casa. Que ellos se limitaban a alquilar las habitaciones a las chicas, que cobraban en función del día de la semana y del tramo horario. Las habitaciones las alquilaban por tramos de 4 horas. Que todas las habitaciones tenían JAKUCI completo. Que yo elegía a los clientes y lo que hacía con ellos y el precio. Que los clubes estaban abiertos las 24 horas, que tenían vigilantes de seguridad las 24 horas y el aparcamiento estaba vallado para que no se viesen los coches desde la carretera. Que tenía que entrar al club por la puerta del motel, no por la del bar, que mientras no me conociesen los recepcionistas dijese que iba de su parte y que quería una habitación.

También me dio algún consejo: Respecto a la ropa me dijo que utilizase ropa de calle para llegar al hotel y que en la habitación, antes de bajar al bar, me pusiese la ‘ropa de trabajo’, me recomendó la minifalda y camisetas o blusas sin sujetador, con tu el pelo rizado queda muy salvaje
muy bien y bien maquillada . Me dijo que no buscase los clientes, que fuesen ellos los que me buscasen a mi, que me sentase en una mesa o en la barra y que esperase a que alguien se acercase. Que, si no conocía al cliente, hablase un rato con él, antes de subir a la habitación y que acordase allí el precio y lo que íbamos a hacer. Que si tenía algún problema en la habitación con un cliente que no pudiese controlar yo, que llamase a recepción y que dijese que necesitaba ayuda y que enseguida subiría el chico de seguridad. Me dijo cuáles eran los mejores días y horas, el tipo de clientes habituales y los precios que solían cobrar las chicas, aunque cada una podía cobrar lo que quisiese.

Los últimos consejos que me dio fueron que utilizase siempre el preservativo, que antes de que me la metiesen me fijase en la polla del tío para ver si tenía alguna infección y que después de hacerlo me lavase el sexo con un desinfectante vaginal y si se la había chupado con un desinfectante bucal y fuese al ginecólogo cada dos o tres meses y en cuanto notase algo raro en la vagina.

Durante toda la tarde estuve pensando en lo que me había dicho JENIFER: . Ese horario no era el mejor pero, según me había dicho JENIFER, tampoco era malo porque a esa hora no había muchas chicas. No estaba decidida a hacerlo pero cuando llegó mi marido y me dijo que adelantaba a la semana siguiente su viaje semanal, me decidí. Aquella noche apenas dormí: me imaginaba haciéndolo con un negro de brazos fuertes, que me llamaba puta mientras me follaba con fuerza. Lo había hecho con mi marido y había disfrutado pero volví a excitarme y terminé masturbándome.
El puticlub estaba en un gran polígono industrial. No me importaba el dinero, pues mi marido ganaba mucho dinero, y sólo quería realizar mi fantasía y contarle a mi marido un voyeur . Pensaba que en uno o dos días encontraría algún hombre que me gustase y que una vez satisfecha mi fantasía no volvería al puticlub. Pensé también en la ropa de trabajo: una minifalda que sólo me ponía cuando estaba de vacaciones en la playa, porque era bastante corta, y una blusa, de ropa interior me pondría el conjunto de braga y sujetador más sexy que tenía .Pero después fui a comprar A UN SEX SHOP, un minivestido negro con cremalleras en los pechos y de arriba abajo y un gran escote en la espalda, con medias red negras abiertas en centro, tanga rojo, y botas altas con y tacones de 15 centímetros además de una bonita minifalda muy corta y un top negro con escote salvaje con la palabra CUNM SLUT ósea puta semen… .

El lunes, cuando se fueron marido MIK GROSS y mi hijos, de vacaciones en LONDRES hice las tareas de la casa todo lo rápido que pude, después me duché y me vestí como para salir de compras, guardé en una bolsa de compras la ‘ropa de trabajo’ y una caja de preservativos que había comprado en el supermercado y me fui.

Llegué al puticlub a las 21:45, busqué un aparcamiento lo más discreto posible y cercano a la puerta de entrada al puticlub y antes de salir del coche, miré si había alguien que pudiese verme. No vi a nadie y salí del coche. Caminé decidida hacia la puerta, sin apenas mirar a mi alrededor, entré y me acerqué a un pequeño mostrador donde había un chico.

– Hola, vengo de parte de JENIFER. – le dije.

– Son 50 euros por 4 horas. Por adelantado.

Saqué el dinero del bolso, le pagué y entonces me dio una llave, la ropa de la cama y una toalla y me dijo:

– Cuando te vayas metes la ropa de la cama y la toalla en esta bolsa y me la devuelves. Tienes que dejar la habitación recogida.

Después y me señaló la escalera que conducía a la habitación.

Subí las escaleras y llegué a la habitación. Después de dejar el bolso y la bolsa sobre la cama de matrimonio redonda que ocupaba prácticamente toda la habitación, con espejos delante detrás en techo, y con tv, con películas porno de todos los temas,, miré el cuarto de baño, pues es lo primero que hago cuando llego a un hotel, tenía un plato de ducha y un bidet y todo estaba muy limpio. Al rato comencé a desnudarme, me puse nerviosa y dudé si continuar, pero estaba muy excitada y eso me empujó a continuar. Cuando me puse las braguitas rojas y mi corazón latía a tope. Terminé de vestirme un micro vestido enseñaba todo era escandaloso se me veía las tetas y las nalgas casi al aire, me arreglé el pelo, me puse la peluca rubia, me maquille muy exageradamente, me pinte los ojos y con un lápiz de labios de color rojo me pinte mis grandes labios de comepollas, el coño me lo depile de una forma peculiar es como la marca del puticlub en forma de w la parte de la raja era parte central del la w con cabello muy fino y significaba la w de whore en ingles en español puta . Me miré en el espejo y me dije es una locura pero tengo que hacerlo para olvidar esta fantasía. Me hice varias fotos con el móvil tanto desnuda como vestida de puta y le mande a mi marido MIKGROSS…………
antes de bajar me senté en la cama pues las largas piernas me temblaban. Tardé diez minutos en tranquilizarme, después me levanté y salí decidida de la habitación.

Cuando bajaba por las escaleras me encontré a una pareja que subía y tuve que apartarme para dejarlos pasar. Ella era extranjera era brasileña y era muy atractiva. El recepcionista me miró con descaro cuando pasé por delante de él en dirección al bar, pero no me importó, pues estoy acostumbrada a que me miren los hombres de esa forma.

El bar estaba bastante oscuro, iluminado con luces tenues y de color rojo pero se veía bastante bien. Era bastante grande, con una gran barra en forma de ele en una esquina y mesas pegadas a las paredes. En el centro había una pequeña pista de baile, con luces giratorias, pero a aquella hora no había nadie bailando.

En las mesas no había nadie, en la barra había dos grupos, bastante cerca uno del otro, hablando bastante alto. Me alejé cuanto pude y me senté de espaldas a ellos en un taburete. El camarero se acercó, le pedí una vodka con coca-cola y antes de que me la trajese se me acercó un hombre.

– Hola, ¿cómo te llamas? – me dijo le dije que era KIKA,es el nombre que me dijo que utilizarías MIKGROSS …….,soy FITI . Era un amigo de mi marido MIKGROSS y le había dicho que estaría allí por whatsapp.

Lo miré sorprendida: era un hombre bastante guapo, de poco más de cuarenta años, no era muy corpulento, pero tenía unos brazos muy fuertes, y vestía con pantalón y camisa de zara.

él me miró de arriba abajo, especialmente abajo, pues la falda apenas me tapaba las bragas. Cuando dejé el vaso en la barra él puso su mano en mi muslo, después me medio los dedos en la raja y después cogió la cremallera y la bajo dejando mi pechos a la vista metio la mano dentro del minivestido acariciando los pezones y adamas pellizcando los pezones erguidos,,, y me preguntó:

– ¿Cuánto el polvo?

Tardé unos segundos en reaccionar, él repitió la pregunta porque supuso que no le había entendido.

– CIEN .lo valgo – le dije y entonces él me hizo un gesto para que me levantase. Antes de levantarme le mostré mi palma de la mano para que me pagase, y él sacó su cartera del bolsillo del pantalón y me pagó. Guardé el dinero en el bolso, le di otro trago a la coca-cola y nos fuimos.

En cuanto entramos en la habitación y dejé el bolso, él me agarró por la cintura con uno de sus brazos y me apretó contra su cuerpo, mientras con la otra mano apretaba mi culo, primero por encima de la falda y después por debajo. Quiso besarme en la boca. Enseguida sentí sus dedos en mi raja. En uno de los movimientos me hizo daño en la vagina, y grité de dolor e intenté separarme, él aflojó sus brazos y conseguí separarme. Aproveché entonces para quitarme la ropa. Él hizo lo mismo. Terminé de desnudarme antes que él, y aproveché para sacar el preservativo del bolso, y cuando terminó de desnudarse, hice lo que me había dicho JENIFER, me agaché como si quisiera chupársela y le miré el pene. Lo que más me llamó la atención era muy grande, con poco vello Era más largo que el de mi marido pero me asusté por el tamaño. Le acaricié el pene, y él me agarró la cabeza con una mano y me puso la boca delante del glande. Comencé a chupársela y él empezó a estrujarme las tetas con sus manos. Poco después me levantó, y entonces le entregué el preservativo que tenía en la mano y le dije que le tenia de poner me puse en la boca y mientras entraba la polla en mi boca me puse el condón entre los labios y mientras le comía la polla desplegaba el condón . con la boca Lo hizo y entonces, abrí la cama y me tumbé, él se subió en la cama, se puso entre mis piernas, me las abrió más de lo que ya estaban, metió su cabeza en mi coño y empezó a comerme el coño y a jugar con sus dedos en mi vagina.

No me gusta especialmente que me hagan sexo oral, pero aquella vez, fuese porque estaba muy excitada o por el poco cuidado que lo hacía, estuve a punto de correrme. Le dije que me follase, no sé si me entendió pero poco después se incorporó y me la metió. Si antes me hizo unas fotos para enviarle a mi marido MIKGROSS

Sentí entrar su polla hasta lo más hondo de mi vagina, me abracé a él, me dio una embestida fuerte, cerré los ojos y me abracé con más fuerza. Cuando comenzó el mete-saca pensé que se correría enseguida porque lo hacía bastante rápido. Le dije que no lo hiciese tan rápido pero no debió de entenderme porque siguió moviéndose al mismo ritmo. Le puse las manos en el culo para, con mis manos, marcarle el ritmo con el que quería que lo hiciese, y esto pareció entenderlo porque empezó a moverse al ritmo y con el empuje que yo quería.

Las sensaciones que tenía eran completamente diferentes a cuando lo hacía con mi marido. Empecé a sentir los primeros síntomas del orgasmo y me preparé abrazándome con fuerza a él. Un minuto más tarde comenzó el orgasmo, solté un fuerte gemido, me retorcí, mi vagina convulsionó con fuerza, y entonces le hombre empezó a moverse con mucha fuerza y rapidez. Mi orgasmo, que suele ser muy rápido, no decaía, por el contrario, continuo y cuando el hombre me daba sus últimas embestidas, tuve un pico de placer muy intenso. Nunca antes había sentido nada parecido.

FITI jadeaba inmóvil encima de mí, mi vagina palpitaba, yo no tenía fuerzas para hablar. Un poco después conseguí que el hombre se retirase.

FITI se levantó se quitó el preservativo y me lo entregó, como diciéndome qué hacía con él. Agarré el preservativo, me levanté y lo tiré en el bolso y le daría a cornudo de MIKGROSS, me miré en el espejo. Estaba pálida. Me sentía un poco mareada. Volví a la habitación .FITI se estaba vistiendo. Me senté en la cama y lo miré como quien quiere recordarlo para siempre. Cuando terminó de vestirse me levanté para despedirme, él me tocó las tetas, me dio unas palmaditas en el culo, ME DIJO :ERES LA MEJOR PUTA QUE HE ESTADO Y ESO QUE ERES AMATEUR y se fue.

Tuve que tumbarme en la cama porque me sentía un poco mareada. Pensé en lo que había ocurrido, me dije que había sido una locura pero que había disfrutado muchísimo.

Dos horas y media después, ya recuperada, me levanté de la cama, me lavé, me vestí, recogí la habitación y me fui.

– ¿Ya te vas? Te quedan casi tres horas. – me preguntó el recepcionista sorprendido.-Me voy a tomar un poco de aire fresco…

volví al puticlub


Había pocos clientes. Vi a un par de hombres con dos chicas sentadas en una mesa y una chica, sola, en la barra, sentada en un taburete. Continué hasta la barra y me senté en el mismo sitio que la primera vez. Pedí una coca-cola con vodka al camarero y entonces se me acercó la chica que estaba en la barra.

– Hola, ¿eres nueva? Nunca te he visto por aquí.

Le dije que sí que era la segunda vez que venía.

Me dijo que se alegraba de encontrar a una española pues la mayoría de las chicas eran extranjeras. Me preguntó de dónde era y dónde había trabajado antes. Le respondí con medias verdades porque no quería darle mucha información. Como me reconocí nueva en el oficio, me estuvo dando consejos que yo escuchaba con atención y le agradecía. Los consejos eran muy variados, desde cómo distinguir a los que sólo vienen a mirar o calentarse y los que vienen a follar, hasta cómo fingir el orgasmo.

La conversación la interrumpió un grupo de ALBAÑILES que entraron en el bar y se nos acercaron. Eran cuatro .Dos eran jóvenes, uno era negro y alto como mi fantasía de unos veinte años y los otros dos pasaban de los treinta eran suramericanos .un cuarto era árabe. No era necesario animarlos porque ya venían animados, pero mi compañera, los provocó de palabra —preguntándoles si nos iban a echar un polvo— y con hechos —pues, como llevaba una minifalda de vértigo y un top escandaloso con la palabras CUM SLUT ..puta semen con escote delante y detrás medias de red y estaba sentada en el taburete, todos se nos veían que no llevaba bragas las bragas, y a uno de los hombres, el que se veía más lanzado, le tocó el paquete. Yo apenas hablaba y el más descarado de los cuatro me preguntó si el gato me había comido la lengua, mi compañera salió en mi defensa y dijo que era tímida, y entonces el hombre árabe se acercó a mi y metió su mano entre mis piernas. Cerré las piernas pero sentí el roce de sus dedos en mi raja sin mis bragas.

– Abre las piernas. – me dijo el hombre en tono casi amenazador. Abrí un poco las piernas, lo suficiente para que pudiese tocar un poco y cuando lo hizo le dije:

– Si quieres continuar tienes que pagar.

Le quité la mano y cerré las piernas.

– ¿Cuánto cobráis? – preguntó uno de ellos.

– Cien el polvo, 50 la mamada. – respondió mi amiga.

– Que somos cuatro, tenéis que hacernos descuento. – dijo otro de los hombres.

– Es lo mínimo.- respondió mi amiga.

– ¿Quiénes serán los primeros? – les preguntó. Ellos se miraron y enseguida se pusieron de acuerdo: serían los mayores los que irían primero.

El hombre que me había metido mano me agarró del brazo levantándome del taburete y me dijo:

– Vamos.

– Cuando regresen subís vosotros. Os esperamos con las piernas abiertas. – les dijo Pepi los otros dos.

Subimos los cuatro juntos. La habitación Pepi estaba casi al comienzo del pasillo y la mía estaba casi al final. Se llevo a dos, al árabe y suramericano .

Cuando entramos en la habitación le pedí el dinero al albañil negro, lo guardé en el bolso, y saqué el preservativo.

– Tienes que ponértelo.

Me dijo que prefería hacerlo sin preservativo, le dije que no, insistió, diciendo que no había problema, le dije que no de nuevo, me ofreció 20 euros más, volví a decirle que no y le dije que si no quería hacerlo con preservativo le devolvía el dinero, entonces aceptó.

Comencé a desnudarme y entonces él se acercó, me agarró por la cintura y metió su mano entre mis piernas con fuerza y me apretó el coño bien rasurado La sonrisa volvió al rostro de JENIFER. Separé mi cabeza todo lo que pude pues no quería que me besase, pero él tampoco tenía interés en hacerlo. Unos segundos más tarde, apartó mis bragas y tocó mi coño con rudeza y dijo:

– Me gustan los coños engrasados.

– Ve con cuidado, vas a hacerme daño. – le dije.

Seguí uno de los consejos que me había dado Pepi, le desabroché el pantalón, metí la mano dentro y comencé a masturbarlo. El truco surtió efecto porque enseguida el hombre me soltó y me dijo que me desnudase.

Lo hice, esperé a que él terminase de desnudarse y entonces me tumbé en la cama, no sin antes obligarle a que se pusiese el preservativo.

Tenía un pene muy pequeño y casi ni me enteré cuando me la metió. Fingí unos gemidos y cuando el hombre estaba a punto de correrse fingí un orgasmo y cuando terminó le dije que había estado muy bien. Eran consejos que me había dado JENIFER .

El SURAMERICANO me dijo:

– Ahora el compañero NEGRO.

Me lavé en el bidet y esperé la llegada del otro cliente, que no sabía cuál de los dos sería pero que tampoco me importaba demasiado.

. El hombre se quedó un poco sorprendido al verme desnuda y tuve que decirle que pasase .YO también era el albañil negro de Senegal alto y fuerte .

Le pedí el dinero y le dije que tenía que usar preservativo. Este no opuso resistencia. Me pagó y comenzó a desabrocharse la camisa. A medida que descubría su pecho mi excitación aumentaba: tenía un pecho precioso, fuerte, plano y velludo. Se sentó en el borde de la cama para quitarse los zapatos y yo seguí mirándolo todo el rato. No me había fijado antes en él y ahora que lo hacía, me gustaba. Cuando estaba terminando de quitarse los calcetines me acerqué a él, me puse de rodillas, le desabroché el pantalón y tirando del pantalón y de los calzoncillos simultáneamente, descubrí su sexo.

El chico se recostó en la cama y yo comencé a acariciarle la polla negra al menos 35 centimetros y muy gorda, con las manos y la boca para que se le levantase. A medida que su polla aumentaba de volumen mi excitación también lo hacía. Los testículos eran enormes y no dejé de tocarlos y de lamerlos hasta que el pene, con la punta de mi legua lamia su glande y chupaba sus huevos se puso a tope. No era un pene muy largo pero era tan grueso que mi mano no lo abarcaba y casi no me cabía en la boca.

– no te pongas el preservativo. – le dije. Lo quiero hacer a pelo contigo, quiero sentir tu gran polla en mis entrañas, no le digas a nadie

Él se incorporó, acabó de quitarse los pantalones, se levantó y se puso el preservativo, yo me tumbé en la cama y abrí las piernas pero él me dijo:

– Ponte tú encima.

Lo hice. Me puse de rodillas, con mi sexo sobre su pene, agarré el pene, lo apunté en mi raja y me lo metí dentro. Al sentir mi raja dilatarse para dejar entrar el pene me estremecí: nunca había sentido nada igual. Apoyé mis manos sobre su pecho, el me agarró las tetas con fuerza. Comencé a moverme hincándomela con fuerza y sacándola lentamente. Cada vez que el pene entraba dentro de mi me estremecía. Tenía los ojos cerrados pero sabía que el hombre me estaba mirando y esto me excitaba aún más. Seguí moviéndome del mismo modo y él siguió apretándome las tetas con fuerza. Poco después, empecé a gemir, era el primer síntoma de la llegada del orgasmo, seguí follándolo del mismo modo pero más rápidamente hasta que me corrí.

Me dejé caer sobre su pecho. Mi vagina palpitaba y yo estaba algo mareada.

– No te pares, todavía no me he corrido. – me dijo, continuando él los movimientos.

Volví a levantarme y continué los movimientos pero ya no podía hacerlo del mismo modo, entonces me dijo:

– Ponte tú debajo.

Lo hice y él me la clavó con fuerza. Comenzó muy rápido y un minuto más tarde yo tuve otro orgasmo muy grande, después reanudó los movimientos pero ahora, lentamente y continuó así durante no menos de quince minutos, yo empecé a gemir y él a jadear, entonces él empezó a moverse rápido y fuerte y poco después nos corrimos los dos simultáneamente .notaba todo su semen dentro de mis entrañas mi coño mojado muy mojado, lleno de leche caliente de una gran polla negra que gusto….

Como la vez anterior, cuando llegué a mi casa, me di un baño. Estaba relajada y satisfecha pero seguía excitada: tenía ganas de más y decidí regresar al día siguiente.

No había mucha gente, me senté en mi lugar habitual y el camarero me trajo la coca-cola sin necesidad de pedírsela.

– Hoy no hay muchos clientes. – le dije.

– Estarán a punto de llegar. – me dijo.

Le pregunté cuales eran los mejores días y me dijo que el peor día era el domingo porque no había transporte, que los viernes y sábados tampoco había mucho transporte pero que venía mucha gente de BARCELONA, y que el resto de la semana era más o menos igual. Me dijo también que a mediodía siempre solía haber transportistas porque solían hacer coincidir sus descansos reglamentarios con las comidas.

Estaba hablando con el camarero cuando apareció Pepi. Pareció alegrarse al verme porque me saludó muy cariñosamente y me preguntó qué me había pasado el día anterior que no me había vuelto a ver y le respondí que había tenido que irme porque tenía prisa.

– Hoy no hay muchos clientes. – le dije.

– Yo ya me he estrenado. – me respondió con naturalidad.

El camarero se retiró cuando atendió a Pepi para ver la tele, que estaba en el otro extremo de la barra, y nos quedamos solas.

– ¡Qué polvazo me han echado! – me dijo con la misma naturalidad.

Me reí y ella continuó.

– La mayoría de las veces ni te enteras que te han follado, porque se corren enseguida, pero, de vez en cuando, te llevas agradables sorpresas.

Nos reímos y entonces le conté lo que me había ocurrido el día anterior.

– Eso es que te han echado dos polvos sin sacarla. – me dijo cuando le conté el último polvo. La miré con incredulidad y Pepi me dijo que algunos tíos lo hacían.

Le dije que había disfrutado muchísimo y ella me dijo que su primer orgasmo follando había sido con un cliente, que fue una de las primeras veces y que el cliente la había follado durante más de media hora.

– Eso es que te echó dos polvos sin sacarla. – le dije riéndome como ella se había reído antes.

– O eso o se había hecho una paja antes de follar. Algunos lo hacen para no correrse enseguida. – me dijo.

Pepi añadió que muchas chicas no disfrutaban cuando lo hacían con clientes pero que ella sí.

Vimos la llegada de unos camiones y Pepi dijo al verlos:

– Aquí llegan nuestros clientes.

– Venimos de Francia y vamos a BARCELONA . – dijo uno de ellos mientras el otro miraba mis piernas y escote con ganas de abalanzarse sobre ellos. En ese momento no llevaba las braguitas y se me podia ver mi raja,

– ¿Te gusta lo que ves? – le pregunté descaradamente.

– Mucho. el pubis depilado – me dijo acercándose hasta que su paquete rozó mi muslo.

Entonces hice lo que había visto hacer a Pepi: puse mi mano en la parte interna de su muslo y la subí hasta que llegué al paquete. Nunca lo había hecho, ni incluso a mi marido, y me estremecí al sentir su sexo.

– ¿Te atreves con los dos a la vez? – preguntó el mayor de los dos.

– Sí.

– ¿Cuánto?

– ¿Qué queréis hacer?

– Barra libre.

– 120 euros con anal. – les dije y ellos regatearon el precio y se lo dejé en 100 porque los chicos me gustaban. El menor tendría edad de mi hijos y era guapote, el otro no llegaba a los treinta.

En cuanto entramos en la habitación, el mayor de los dos, metió la mano debajo de mi falda y tocó mi coño desnudo, Lo aparté suavemente y le dije que me pagasen. Me dieron el dinero y en cuanto guardé el dinero en el bolso, volvió a meter la mano en mi coño.

– Estás muy cachonda. – me dijo al notar la humedad de mi sexo.

Manoseaba mi coño con fuerza pero no me hacía daño. Me quité la camisa y el sujetador y el chico más joven se puso detrás de mi y empezó a tocarme las tetas y el culo y a decirme que estaba muy buena. Pasé mis brazos alrededor del cuello del chico que tenía delante, y él me besó en los labios. Le dejé hacerlo porque aquel chico me gustaba bastante.

Entre los dos me quitaron el micro vestido rojo y siguieron metiéndome mano, uno por delante y el otro por detrás. Mientras tanto le había quitado la camisa al chico que tenía delante y apenas había conseguido tocarles el pene por encima del pantalón pues ellos seguían metiéndome mano y me dificultaban la operación.

– Dejadme chupárosla. – les dije en un momento en que me dejaron algo tranquila y les debió parecer bien porque se apartaron y se quitaron la ropa.

Miré sus penes: estaban a tope. El del chico que me gustaba no era muy grande, pero el del otro chico, me pareció enorme.

– ¿Te gusta el pollón que tiene mi amigo? – me dijo el otro.

– Sí que es grande. – le dije, tocándosela por primera vez.

Me agaché y empecé a chupárselas a los dos. Nunca había tenido una polla en cada mano y estaba excitadísima. Ellos me tocaron las tetas y el coño y me dijeron alguna barbaridad pero enseguida me pidieron que me tumbase en la cama. Les dije que se pusiesen el preservativo

– Todavía no te vamos a follar. – me dijo el mayor de los dos.

Me tumbé en la cama, algo preocupada porque temía que me la metiesen sin preservativo, el mayor de los dos metió su cabeza entre mis piernas y comenzó a comerme el coño, el otro puso su polla en mi boca y me dijo que se la chupase. En la boca la polla parecía mucho más grande, comencé a chupársela me la metió hasta el fondo de mi garganta profunda hasta la campanilla y en dos minutos conseguí que se corriese. Descargó en mi boca, cara y pecho salía leche de mis labios hasta de la nariz y cuando vi la gran cantidad de esperma me pareció increíble y tuve que utilizar tres kleenex para limpiarme.

– La chupas muy bien. – me dijo.

El otro aprovechó la interrupción para ponerse el preservativo. Abrí las piernas y el hombre me la metió hasta el fondo.

– Tiene el coño ardiendo. – le dijo a su compañero.

Empezó a moverse muy lentamente y me hizo cambiar de postura dos o tres veces, supongo que para retrasar la eyaculación. Su compañero estaba de pie al borde de la cama, y nos miraba: su polla, flácida, pero todavía con bastante volumen, colgaba imponente. En uno de los cambios de postura la polla quedó muy cerca de mi mano. La miré y no pude resistirme a tocarla, se la agarré con fuerza mientras el otro estaba en la recta final del polvo.

Fingí el orgasmo, el hombre quedó exhausto encima de mí. Miré al otro chico, se estaba masturbando y su polla ya estaba erecta, nos sonreímos cómplice mente. Entonces el chico le dijo a su compañero:

– Apártate que ahora voy a follar yo a esta puta.

No me lo esperaba. Mientras el hombre que me había follado se retiraba, el otro se puso el preservativo. Me preparé: me acomodé en el centro de la cama y abrí las piernas en posición de follar, pero el chico que estaba de pie al borde de la cama, me agarró por los tobillos, y me arrastró hasta que mi coño estuvo al alcance de su polla, después puso mis piernas sobre sus hombros, apoyó sus manos en la cama, se reclinó sobre mi, apuntó su polla sobre mi raja y empujó. Al sentirla entrar creí tener un orgasmo, pues un escalofrío recorrió mi espalda.

– Sí que está caliente la muy puta. – le dijo a su compañero.

– Agárrate a mis brazos. – me dijo. Lo hice y entonces me dio una embestida fuerte. Gemí y el compañero se rió.

– Agárrate fuerte. – me dijo.

Nunca me habían follado de aquella manera. Empezó a moverse lentamente pero metiéndola todo lo profundo que podía. A las pocas embestidas empecé a sentir la llegada del orgasmo, cerré los ojos y empecé a gemir como una gata, poco después tuve un orgasmo muy grande. Oí sus risas y abrí los ojos.

– ¡Ya te has corrido? ¡Pero si todavía no se me ha puesto dura? – me dijo el chico que me estaba follando.

Miré a su compañero, que nos miraba desde un lateral de la cama. Sentía mi raja completamente abierta y mi vagina palpitando.

– Seguimos. – me dijo y comenzó a moverse del mismo modo. Cerré los ojos y volví a gemir de placer y entonces oí:

– Tápale la boca.

Me asusté, abrí los ojos y quise liberarme, pero el chico que me follaba me agarró con fuerza y me dijo:

– ¿Adónde vas? Se quito el condón y su polla erecta
Y volvió a metérmela hasta el fondo de tu bonito culo encaro su pene en mi agujero sin compasión y lo metió hasta reventarme mi ano, martillaba mi ano, además sus huevos chocaban con nalgas, se corrió dentro de mis entrañas sentía la leche caliente en mi interior, mi agujero quedo lleno de lefa saliendo a borbotones. Entonces el compañero se subió encima de la cama, se sentó a horcajadas sobre mi pecho y puso su polla sobre mi boca. Mis ojos estaban fuera de orbita en blanco, con placer inimaginable, salvaje

– Chúpamela y cállate. – me dijo.

Durante no menos de diez minutos se lo chupé a aquel tío hasta que conseguí que se corriese, mientras tanto el otro seguía son su polla dentro pero sin moverse..

– ¡Qué bien la chupa la muy puta!

– Apártate, quiero verle la cara mientras la follo.

Cuando se retiró empezó a moverse como la había hecho antes y cada vez que me la hincaba gemía de placer. Diez minutos después, cuando estaba a punto de correrme empezó a moverse más rápido y fuerte y a jadear. Tuve un orgasmo y me retorcí de placer, y entonces sentí sus últimas sacudidas dentro de mi.

Oí que me decían cosas pero estaba algo mareada y no podía responderles. Cuando desenvainó su polla, me dijo:

– Menudo boquete te ha quedado.

Abrí los ojos y me incorporé un poco. Ellos se reían mientras el que me había follado se quitaba el preservativo.

– Toma, un regalito. – me dijo tirándome el preservativo encima de mi barriga.

Volvieron a reírse.

– ¿Quieres una copa? Te invitamos, te la has ganado. – me dijeron mientras se vestían.

Les dije que no y antes de irse me tocaron las tetas y el coño y me dijeron:

– Te has portado muy bien, eres la mejor puta que hemos follado.

Fue la mejor sesión de PUTA del el verano.

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