Relato porno Me follé al novio de mi madre xxx


Buscar Relatos porno ( Busqueda avanzada )

2.77 / 5 (44 votos)

Me follé al novio de mi madre

Categoría: Infidelidad Comentarios: 0 Visto: 39109 veces

Ajustar texto: + - Publicado el 05/11/2013, por: admin

¡ULTIMO DIA! SEXSHOP OFERTAS DEL 60% DESCUENTO SOLO HOY (TODOS LOS ENVIOS GRATIS Y CON MAXIMA DISCRECION)

-¿No deberías estar en el cole?- Fue la primera pregunta que me hizo cuando entre a la casa, me sorprendí porque pensé que no habría nadie pero no duro mucho mi sorpresa en convertirse en felicidad, me gire aventando mi bolsa con útiles en el suelo de la sala, el se encontraba sentado viendo el televisor. -No se apareció el profe en el último curso así que nos enviaron temprano a casa- Fui y me senté directamente en frente de él en un sillón.

El era en esos tiempos el actual novio de mi madre, por ahora lo llamare Sergio, él y mi madre llevaban un par de meses juntos y ya casi vivía con nosotras, en mi familia solo somos yo y mi madre ya que mis padres se divorciaron unos años antes de lo que ocurrido en este relato.

Yo tenía 18 años, mi cuerpo ya más de adulto que de niña lo mantenía con una dieta estricta y ejercicio lo cual me daban unas curvas delicadas, mis pechos eran medianos pero lo que más me gustaba de mi era mi traserito bien dotado que vuelve locos a los hombres, soy de piel tostada con cabello oscuro que en ese tiempo tendría al hombro.

Me recosté en el sillón subiendo mis piernas a la mesita de centro de la sala, mi falda café del cole se recorrió dejando a la vista mis muslos y parte de mis braguitas blancas, me moría de calor ya que había tenido que caminar un buen rato para llegar a la casa.

-¿No te molesta que me quite la blusa?- Le pregunte casualmente, el dejo de ver su programa y sacudió la cabeza en negativa, con eso me recline un poco para sacarme lentamente la blusa beige, debajo traía una camisola blanca sin mangas pero en esos momentos debió ser casi transparente, sentía la mirada de Sergio recorrerme el cuerpo, casi como si me estuviera acariciando desde los hombros pasando a mis pechos y luego a mi cinturita, deteniéndose un segundo en mis braguitas y bajar hasta los muslitos.

Arroje la blusa a un lado y me recargue cerrando los ojos imaginándome los pensamientos del novio de mi madre sobre mí en esos momentos, me encantaba atraer su atención, desde que mi madre me lo presento no me cayó bien, el no era el problema, tenía un buen empleo y un buen físico, a sus 48 años parecía bastante menor, tenia cabello negro veteado de gris por las canas, siempre estaba presentable aun en casa, él y mi madre se veían felices juntos, por eso lo odiaba.

Yo y mi madre no nos llevábamos bien, sería cosa de la adolescencia pero desde que me llevo lejos de mi padre siempre tuvimos nuestros problemas, ella se perdió trabajando por lo cual apenas si la veía, yo mientras había descubierto que era adicta al sexo, mi mejor amiga fue la que me lo dejo en claro y como ella también lo era nos la pasábamos en grande.

Para ese entonces yo ya llevaba unos meses tratando de conquistar a Sergio, siempre me paseaba en la casa con poca o casi nula vestimenta, cuando estábamos solos me la pasaba coqueteándole o insinuándole cosas, y al principio el me rechazaba abiertamente pero poco a poco fue cediendo.

-Voy a por un vaso de jugo ¿quieres?- Me dijo, -Claro, te acompaño- Nos levantamos y fuimos a la cocina, saco el jugo del refrigerador y me sirvió un vaso, me lo tome rápidamente pero no me refresco mucho.

Así que saque un hielo de la nevera y comencé a chuparlo tranquilamente como si él no estuviera ahí -¿Que calor no? A veces pienso que me voy a derretir ¿tú no?- Ehm…. ah, sí a veces yo también- Solté una risita al ver que Sergio no podía despegar sus ojos de mí, me pase el hielo por el cuellito sintiendo el rose helado en mi piel, durante ese tiempo reino el silencio mientras me pasaba el hielo por la clavícula y hasta el nacimiento de mis pechos, sentía el hielo derretirse entre mis dedos mojando mi piel y el camisón blanco, el hielo me arrancaba jadeos y fue entonces cuando se me entumieron los dedos.

Fue cuando Sergio derramo un poco de su vaso cuando se rompió el silencio- Rayos, que idiota- Se dijo a si mismo mientras buscaba un trapo para limpiar el piso, yo seguí chupando el hielo mientras el limpiaba, fue entonces que me di cuenta del leve bulto en su entrepierna, al ver esto sentí un calorcito crecer un la parte inferior de mi vientre y subir lentamente por mi estomago. Sabía bien lo que era esa sensación y sabia que para saciarlo iba a ocupar la ayuda de Sergio.

Cuando él se levanto al terminar de limpiar yo ya me había acercado a él, el se sorprendió un poco y se vio ligeramente incomodo pero lo ignore -Oye me ayudas, es que quiero enfriar mi espalda pero no alcanzo- el dudo un instante, al parecer tardo un segundo en darse cuenta de mi no tan sutil plan pero no me rechazo, le puse el hielo en la mano y me gire recargando mis manos en el lavavajillas -Hazlo despacio- Escuche como tragó ruidosamente antes de ponerse detrás de mi y poner el hielo sobre mi cuello.

Jadee cuando el hielo toco mi piel, y sentí como lentamente él iba haciendo círculos sobre mi cuello -Ah…. hah…Esta frio- Levante mi caderita hacia el encorvando mi espalda, sentía como mis pezones se apretaban contra la camisola y ese cosquilleo en el vientre se expandía hacia mi pelvis y mi pecho -Mhm… Si, más abajo- El bajó aun haciendo círculos.

Las gotas de agua fría caían por mis omoplatos mojando la blusa y poniéndome la piel de gallina, entonces se detuvo y con voz temblorosa me dijo -Ya no puedo ir más abajo, esta la camisola- Lentamente tome la camisola y me la quite, quedando solamente en bra ante él, pero él no siguió tocándome con el hielo, gire la cara y vi que estaba mirando hacia otro lado, le había entrado la duda -¿Sergio? ¿Qué pasa? ¿Estás bien?-

-No, no estoy bien, esto no está bien- Me gire quedando delante de él -¿De que hablas? ¿Que no está bien?- ¡Esto! ¡Tú y yo! Eres la hija de mi novia y apenas eres una chiquilla- Tome su mano fría que aun tenía el hielo y lo pose sobre mi clavícula sintiendo como el frio de su mano rozaba mi piel -No soy tan inocente como crees, si esa es tu preocupación, y además no estamos haciendo nada malo, y nadie se va a enterar de todos modos- Pase el hielo por el nacimiento de mis pechos viendo como su mirada seguía nuestras manos fue en ese momento que el hielo se deshizo por completo.

-Se acabo el hielo- dijo como si eso hiciera que todo se acabara -Esta bien, tus manos están frías- puse su mano sobre mi seno y él lo paso gentilmente por debajo de mi bra y comenzó a masajear mi seno, su otra mano paso a mi cintura y comenzó a acariciarla hacia abajo, cerré los ojos exhalando un suspiro y con una sonrisa de triunfo en mi boca, el me acerco a su cuerpo nuestras pelvis chocaron, mis manos pasaron a su espalda rasguñándolo por sobre la camisa.

Sus dedos gélidos erizándome la piel de mi seno, sus dedos de hielo pellizcando y jugando con mis pezones duritos, el aun estaba inseguro lo podía sentir pero lo mas difícil ya había pasado. Se inclino sobre mi cuello y lo comenzó a besar, yo lo agarre del cabello estrujándolo gentilmente entre mis dedos -Oh…. si…. ah….. hah….. Rico… mhm….-

Lentamente subió sus labios por mi cuello hacia mis mejillas y luego hacia mi boca, nos comenzamos a besar y mi lengua busco ávidamente entrar a su boca, el me recibió con un húmedo beso mientras nuestras lenguas se acariciaban, lo empuje ligeramente lo suficiente para poder meter mis manos entre nosotros y comenzar a desabrocharle el pantalón.

El dejo mi boca y con ambas manos me desabrocho el bra que tenía el seguro por enfrente dejando mis pechos chicos pero firmes caer desnudos frente a él, por un segundo nos detuvimos y el recorrió mi cuerpo con sus ojos marrones, su boca medio abierta en asombro y deseo, sentí su mirada acariciar mis pechos, mi cintura y abdomen. El calorcito en mi vientre se había convertido en fuego y me quemaba rico, se había esparcido a todo mi cuerpo quemándome de deseo por sexo, en ese momento no quería nada más que ser penetrada por Sergio, tanto que podía sentir mis braguitas empapadas.

El se comenzó a desabotonar la camisa mientras yo le terminaba de quitar los pantalones, parecíamos desesperados por entregarnos el uno al otro, se quito rápidamente la camisa y yo le baje los pantalones junto con sus bóxers, su miembro quedo libre en todo su esplendor, se me hizo agua la boca y estuve tentada en hincarme y metérmelo a la boca sin embargo mi vientre palpitaba de deseo de que me penetraran.

El me tomo de la cintura y en un giro que me desoriento me empujo hacia la mesa de la cocina, me sostuve en ella con ambas manos y él se posiciono por detrás, no entendí que quería hasta que sentí sus manos desesperadas por desabrochar mi falda ya que el cierre esta detrás, sin embargo no podía, me encontré diciéndole -Solo levántala y métemela, rápido, ya, solo levántala y métemela, vamos –

Por fin logro quitar el cierre y la falda cayó al suelo, me recline abriendo las piernas aun sostenida de la mesa dándole una vista de mis hermosas nalgas, el amaso una con una mano soltando un silbido y me nalgueó la otra, yo reí al sentir mi piel temblar y ese ardor que deja el golpe -Eres preciosa Anna, que rica estas- solo reí pero no podía esperar a sentir su miembro dentro de mí.

Me bajó las bragas con las manos y sentí un ligero bochorno al pensar que el me estaba viendo totalmente desnuda pero lo descarte en un segundo cuando sentí el rose de su miembro en la entrada de mi vagina –¡Espera! un condón ¿tienes un condón?- esa pregunta me exaspero así que solo le dije -Estoy tomando la pastilla, no te preocupes- El me tenia de las caderas y se lo pensó solo un segundo luego puso la punta de su miembro y de un solo golpe me penetro.

El calor en mi vientre exploto cuando su miembro me penetro y sentí como una corriente eléctrica que me recorría el cuerpo tensando todos mis músculos, me recorrió un escalofrió mientras él me bombeaba rápidamente casi desesperadamente -¡Oh….si!…. ¡mas… mas! ¡Qué rico! ¡Sergio…..Oh! ¡Dios! ¡Sergio!- ¡Si! ¡Anna! ¡¿Te gusta verdad perra?!-
Su pelvis chochaba contra mis nalguitas con cada arremetida, y mi interior se calentaba con cada enviste sintiendo su miembro entrando y saliendo rápidamente, sus manos en mis caderas me jalaban hacia él con fuerza mientras sentía como mi cuerpo hervía y el sudor comenzaba a perlar mi piel, de mi entrepierna caían gotas de mis líquidos al suelo y mi frente goteaba sudor, el miembro de Sergio golpeando mi interior con fuerza.

Mi mente comenzó a divagar en el placer, ya no podía pensar en nada más que yo y el cogiendo desenfrenadamente, no tenia preocupaciones ni pensaba en las consecuencias, solo en aquel placer que embargaba mi cuerpo. No me di cuenta cuando el paso su mano de mi cadera a mi hombro haciendo la penetración mas fuerte y profunda, luego con esa misma mano me tomo del cabello jalándolo con cada embestida, el dolor se fundió con el placer y cada embestida me acercaba mas a esa explosión de placer extremo.

-¡Anna, me corro! ¡Anna!- Cuando comenzó a gritar eso me dije a mi mismo que aun faltaba n poco -¡Aguanta! ¡Un poco más! ¡Más rápido! ¡Solo un poco más!- El calor se comenzó a avivar dentro de mí, un poco más, entonces el comenzó a gruñir y sentí su miembro apretarse dentro de mi -¡Ah…. hah… córrete dentro de mi! ¡Lléname de tu leche!- ¡Pero…. pero…!- ¡Sergio! ¡Ah…. Vente en mi!-

Me agarro de nuevo de las caderas y me apretó contra su pelvis penetrándome lo más profundo que podía, sentía sus músculos contraídos con el esfuerzo de no correrse y justo en ese momento me quede sin aire esperando su explosión dentro de mí. El gruño casi como un grito y sentí como su miembro se retorcía dentro de mí liberando ese liquido caliente, el líquido cubrió mi interior por completo fundiéndose con el calor de mi vientre.

En ese momento exhale el aire que me pareció haber retenido una eternidad y sentí como si electricidad recorriera mi cuerpo tensando todos mis músculos con placer, un segundo después estos se relajaron lentamente y sentí como tenía mi entrepierna empapaba de una combinación de mis jugos y los de Sergio, unos segundos después mi mente quedo en blanco mientras me desplomaba exhausta sobre la mesa de la cocina, jadeaba pesadamente mientras sentía mi cuerpo recubierto de una fina capa de sudor, mis manos estaban tensas y me di cuenta que había dejado marcas con las uñas sobre la madera de esta.

El miembro de Sergio se encogía dentro de mí, el jadeaba también -¡Oh dios! Qué buena cogida- Me dijo el pero apenas si le puse atención, pensé que se saldría de mi y ahí quedaría todo en lo que me recuperaba, pero para mi sorpresa sentí como el recorría mi espalda desnuda con la yema de sus dedos lo cual me causo un cosquilleo dentro de mi estupor, gemí sonoramente y eso pareció avivar el ímpetu de Sergio.

Yo apenas si podía moverme de lo exhausta y me di cuenta que tenia cortos espasmos de placer aun recorriendo mi cuerpo, Sergio recomenzó a penetrarme decidido a no acabar esto. -Mmmm ¿Anna aun quieres mas verdad? ¿Aun quieres mas de mi verga dentro de ti?- Asentí con un gemido, apenas si sabía lo que pasaba otra cosa que quería mas, el calor en mi vientre había disminuido pero como todas las veces anteriores no había desaparecido, no me había saciado de sexo aun.

El me levanto con sus brazos con tan poca ayuda mía que me sentía como una muñeca de trapo, comenzó a masajear mis pechos desde atrás mientras besaba mi cuello, yo apenas si me sostenía en pie ya que mis piernas parecían de goma, con una mano me sostenía sobre la mesa y la otra agarre su cabello estrujándolo entro mis dedos.

-Date la vuelta, quiero verte mientras te cojo- se salió de mí y me gire, para entonces ya se me estaba pasando el estupor del orgasmo y sentía mi piel cosquillear ahí donde sus manos la recorrían, el fuego en mi vientre comenzó a quemarme. Me encontré frente a él y pegue mi cuerpo desnudo al suyo, el calor de su piel se fundió con el mío mientras frotaba mi cuerpo contra el de él, sus manos acariciaron mi espalda, la desesperación con la que habíamos cogido hace unos segundos había desaparecido, ahora sus manos eran pacientes recorriendo cada centímetro de mi cuerpo como explorándolo.

El me mordía el cuello con pasión y luego nos besábamos, eran besos lentos, como si tuviéramos el tiempo del mundo. Sentía su miembro medio erecto rozar contra mi pubis, sus manos apretaron mis nalgas y me levanto ligeramente para sentarme sobre la mesa, jadié al frio contacto de la mesa sobre mi piel caliente y sus manos rozaron mis muslos.

Mis bragas aun estaban alrededor de mis tobillos y saque un pie lentamente de manera que quedo colgando solo de mi tobillo derecho, me recargué del todo en la mesa cerrando mis piernas pudorosamente y mordiéndome el labio lo invite a que las abriera.

El se acerco con una sonrisa y acaricio mis muslos con sus manos, el cosquilleo de su piel contra la mía envió descargas de placer por mi espalda y me hizo gemir, fue entonces cuando puso ambas manos dentro de mis muslos y los abrió gentilmente, yo me resistí un segundo con una risita antes de ceder, mostrando mi rosadita vagina empapada en jugos abierta para él.

Se puso entre mis piernas con su miembro ya erecto de nuevo apuntando hacia mi vagina, nos miramos a los ojos mientras se acomodaba y su miembro rozo el mío por encima mientras el empujaba sus cadera hacia mi sin penetrarme. Esto me éxito de sobremanera y me recline hacia atrás sosteniéndome con mis manos en la mesa y levantando mis pechos hacia él, el recorrió con su mano lentamente mi vientre desde el ombligo hasta uno de mis pechos abarcándolo con su mano.

-Eres preciosa Annita, con las curvas de tu cuerpo, el sabor de tus labios y el tacto de tu sexo, tan frágil y sensual- Di una risita mientras me inclinaba hacia él, le mordí el lóbulo de la oreja y le susurre -Hazme tuya, penétrame como penetras a mi mama por las noches- El pareció sorprenderse -Claro que los oigo, y siempre me masturbo pensando en ti, pensando en tu rico pene llenando mi interior, así que hazlo, hazme tu mujer- Me recline hacia atrás y abrí las piernas del todo haciéndole saber que era toda suya.

Tome la punta de su miembro con la mano y la apunte a la entrada de mi vagina, el aplico un poco de presión con la cadera y el miembro entro lentamente abriendo los labios de mi vagina y penetrándome con gentileza. -Ah…. Mhmmm…- Sentía su miembro rozando mi interior y haciendo que mi vientre arda, el suspiro mientras me tomaba de la cintura para jalarme hacia él.

-Si… así, que rico- Su mano paso de mi cintura a mi vientre y antes de pudiera saber qué es lo que estaba haciendo sentí sus dedos rozar mi clítoris que para ese momento era visiblemente rosado en la entrada de mi vagina. Siguió con su penetración lenta y su dedo presionaba mi clítoris lo cual me arrancaba gritos de placer.

Con esa misma mano tomo mi pierna y la levanto por encima de su hombro de manera que quede medio inclinada, lo voltee a ver y vi que en mi tobillo junto con mi calceta y mi zapatilla estaban mi bragas meciéndose con cada embiste de él, me hubiera reído si no fuera porque no podía dejar de jadear.

Con una mano acariciando el muslo de la pierna que tenia sobre él y la otra en mi cintura me pude relajar y disfrutar de la rica penetración, recargada en una mano con la otra busque mi clítoris y comencé a masajearlo. El ardor de mi interior comenzó a aumentar quemándome cada fibra de mi ser y sabia que no faltaba mucho para el orgasmo cuando escuchamos el portazo de la puerta de entrada.

Ambos nos detuvimos y quedamos atónitos sin poder movernos mientras veíamos como mi madre entraba a la casa y se detenía en la puerta de la cocina con los ojos como platos, paso unos segundos de silencio que parecieron eternos, la sorpresa se convirtió en rencor hacia ella que tanto tenia y de eso en malicia así que lo primero que se me ocurrió decir fue – ¿Cómo te fue en el día mama? Ya estamos a punto de acabar porque no te sientas en la sala en lo que terminamos-

Esto pareció romper la tensión del momento y lo que paso después fue un caos total, Sergio se salió de mí y mi madre comenzó a gritarnos, luego yo gritaba también y Sergio trataba de excusarse, así estuvimos quien sabe cuánto tiempo hasta que agarre mi ropa y me subí a mi cuarto indignada, mi madre lloraba y había corrido a Sergio de la casa medio desnudo.

Los primeros 4 o 5 días apenas y nos hablábamos y cuando lo hacíamos discutíamos todo el tiempo, a la semana un día llegue a la casa y había un par de maletas fuera y mi madre me esperaba en la entrada.

-¡Quiero que te vayas de mi casa! Si quieres ser una puta hazlo en otro lugar, este es mi hogar y si no se lo permití a tu padre tampoco te permitiré que tu lo destruyas- Me quede atónita, nunca pensé que ella haría algo así, sin embargo no discutí con ella, mi orgullo hizo que tomara las maletas y me largara de allí, tome un taxi y fui a la casa de mi mejor amiga, después de contarle lo que paso ella me dejo vivir en su casa, luego decidimos que rentaríamos un departamento para nosotras solas.

SEXSHOP OFERTAS DEL 60% DESCUENTO SOLO HOY (TODOS LOS ENVIOS GRATIS Y CON MAXIMA DISCRECION)

Últimos Comentarios Agregados

No hay comentarios para este relato

Escribir comentario

Debes ser un usuario registrado para poder comentar y votar. Registrate Aquí.
PUBLICIDAD
ENTRA AQUI Y TEN UNA AVENTURA CON GENTE DE TU ENTORNO
X

Reportar relato

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR

Online porn video at mobile phone


sexo gay incestoxxx oficinarelatos eroticos eliterelatos eroticos primera vezcomo cojer a una gordarelatos eroticos de amor filialrelatos eroticos pene grandese cogieron a mi esposami primera vez relatos eroticosxxx con maestrasporno incestosse cogieron a mi esposarelatos eroticos analescuenta relatos eroticosporno prima y primovideos de relatos eroticosrelatos erroticoshistorias de sexo gayrelatos de sexo gratisrelatos eroticos esposa infielrelatos eroticos interracialrelatos gay xxxrelatos eroticos masajeszoofilia xxxxporno doctoresrelatos eroticos de sexo gayrelatos eroticos porno gayrelatos erroticosincesto gay realrelatos cuckoldmamas e hijos xxxtv de closetcuentos chidoscunadasxxxcunadita xxxmi mama me masturbarelatos eroticos mi comadremama y hijo xxxsexo con mi mamarelatos sexo gayme folle a mi tiaporno metrorelatis eroticosrelatos de orgiasrelatos eroticos de mi esposacogiendo ami tiamamas e hijos xxxrelatos eroticos no consentidorelatos eroticos violacionme coji ami sobrinaporno en publicotv de closetcojiendo en la oficinarelatos gay eroticosrelatos eroticos con mi tiorelatos eroticos de casadasjuegos cachondosrelatos eroticos en publicome cojo a mi madrerelatos eroticos gymrelatos erroticosrelatos eroticos cuento relatosrelatos eroticos adultoscunada cachondarelatos eroticos con mi madrecojiendome a mi mamario pornorelatos eroticos comicsrelatos eroticos nuevosrelatos eroticos de insestorelatos eroticos mi sobrinarelatos eroticos semensexo con profesorrelstos eroticosrelatos mujeres infielesporno de porristascortos relatos eroticosrelatos eroticos madurasrelatos eroticos madre y hijorelatos.pornopaginas de relatos eroticos